Generalmente, en la cocina chilena los nombres de los platos son más bien humildes, apocados. Un gran ejemplo es el “bife a lo pobre”, por razones obvias. O los "calzones rotos", que uno pensaría que son algo desabrido y fome y termina siendo una sabrosa y contundente masa frita.
Pero el caso del Pastel de Masa Real es todo lo contrario: uno piensa que, por el nombre, estará 3 días cocinando. O sea, es, primero, un ¡pastel! Altiro imaginé capas y capas o muchas cosas que batir. Segundo, es “de masa real”. O sea, digna de reyes. Si algo es digno de reyes, es complicado y caro. O también podría haber sido "masa real" de realidad, pero en ese caso sería más complicado aún, porque implicaría que todas las otras masas son irreales, y que ahora sí que sí vamos a preparar y probar una masa “real”. Uf. Como fuera, sonaba atractivo.
Por supuesto y como siempre, guglié y pregunté. Nada. Cero referencias. La receta no estaba escrita en ninguna parte y nadie había oído hablar de ella.
La receta me la dio mi abuela. En Valdivia, por los años 30, se comía este pastel los domingos. Un domingo pastel de masa real, y al otro, empanadas. Cumple la misma función. Mi abuela vivía en la Intendencia, así que el pastel lo hacían “las empleadas”. Vaya qué tiempos…
Su primera descripción fue “se hace un pinito y encima va una masita como de mantecado, que es dulce”. Más tarde me daría la receta con medidas y todo. Se la sabía de memoria la muy seca. Y más encima, antes de dármela, me preguntó ¿y de qué porte es la fuente que vas a usar?. O sea, tiene una tabla de conversión automática metida en la cabeza.
Primero, se hace el pino. Vaya uno a saber por qué el pino se llama pino. Es mejor con carne picada. Yo usé la que había no más, que era una sobrecostilla. No es la más recomendable porque, aunque es sabrosa, tiene hartos nervios que hay que eliminar. Se puede hacer con posta, con asiento o con la que ud. prefiera.
Si ud. es de esos perdidos (as) que no comen carne, y tiene suerte, puede ser que no le caiga un rayo si le pone carne de soja (así le dicen al cartón molido ahora).
Me salieron como 800 grs. de carne picada. Hice el pino con 2 cebollas medianas picadas en cuadritos, 2 ajos picados, orégano, ají de color, algo de comino en polvo y pimienta negra. Después, encima se le ponen huevos duros, aceitunas y pasas. Lo ideal es dejar el pino de un día para otro. Queda más rico. (lo mismo si va a hacer empanadas). Yo hice todo altiro no más.
Por si no sabe hacer pino: Se sofríe la cebolla y el ajo unos 10 minutos, en unas tres cucharadas de aceite. Después se le ponen los aliños.
Si en esta foto ve ud. "El Grito" de Munch, hágase ver.
Después, se le pone la carne y se cocina unos 15 mins. (Sí, lo que se ve en la esquina son panqueques, y sí, los hice al mismo tiempo que el pastel de masa real. Lo que se hereda no se hurta)
Mientras estaba listo el pino, hice la masa. Esta es la receta: 2 tazas de harina, ¾ taza de azúcar flor, 1 cdta de polvos de hornear, 1 pizca de sal, 2 huevos y un poquito más de medio pan de manteca grande.
Eso se junta todo, con la manteca a temperatura ambiente, y se amasa bien amasado.
Conviene, antes de uslerear, poner la masa un ratito en el refrigerador, porque queda media mañosa y pegote y se rompe fácil cuando uno trata de estirarla.
Se estira como de ½ cm de espesor, y se corta tratando de que quede del porte de la fuente.
En la fuente se habrá puesto el pino,
y arriba los huevos, las aceitunas y las pasas:
Se pone, con cuidado y concentración, la masa encima de todo esto. Esta parte es complicada, porque la masa se rompe. Si se rompe un poquito, no importa, se junta en la misma fuente. No hay para qué hacer todo denuevo.
La masa se pincha con un tenedor para que después no se infle demasiado.
Me sobró exactamente la mitad de la masa! Y fue sólo porque finalmente usé un Pyrex más chico del que le había dicho a mi abuela. La masa que sobró la congelé para una próxima vez. O sea, la receta alcanza para una fuente o azafate de esos grandes, para unas 8 personas.
Aquí un corte transversal de la falla cárnica:
Lo puse todo al horno unos 30 minutos a fuego medio. Hay que ir mirando para que vaya quedando doradito pero que no se queme. Bueno, cada uno conoce su horno.
Y así quedó! Se come con tinto o con tinto.
¿Y cómo es? Rico. La masa es dulce y liviana; se deshace en la boca. Como queda crujiente se sopea lo justo y necesario con el jugo del pino. Tiene demasiado sabor a comida chilena: agridulce como el pastel de choclo y enjundioso como la empanada.
Es un engendro absolutamente chileno e injustamente olvidado que vale la pena recuperar, por lo simple, sabroso y fácil de hacer.
Así que ya sabe ya: este domingo, en vez de empanadas, pastel de masa real! Se va a lucir.
Saludos a todos!
(Gracias a R y a J por las fotos!)










Te vi hace un par de días, y me hablaste del pastel de masa real. Espero mi tajada.
Saludos Isidora!
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